ANICETA Y PUNTO...

¿Quién nos iba a decir que el planazo de manta y sofá se iba a instaurar en nuestro día a día? Si como se rumorea vamos a volver a estar confinados unos días en casa, que por lo menos nos pille lo más cómodos y bien equipados posible… Y es que tener a ANICETA preparada en el sofá es asegurarse la mejor compañía para sentirse arropado, protegido y con actitud súper positiva. Un diseño lleno de color y optimismo creado con la mejor lana merina española y tejida siguiendo la tradición y técnicas artesanales de nuestros maestros tejedores. Está mal que lo digamos nosotros pero, creednos, ¡nuestra manta es ESPECTACULAR!.

¿Sabíais que en España siempre hemos sido expertos tejedores de alfombras y mantas? La lana ha sido una de las industrias más productivas durante siglos ya que además de ser la mejor fibra natural como aislante del frío y del calor, es ignífuga, antiestática y no se arruga. ¿Se puede pedir más? Pues SÍ, que sea lana española 100% merina porque es mucho más fina y resistente que la común y eso hace que la manta no pique y sea mucho más suave y agradable al tacto.

Así que dicho y hecho, con la mejor lana merina española seleccionada y con maestros tejedores de la comarca Maragata de León situados en el Val de San Lorenzo, llegó ANICETA a nuestras vidas. Y yo, como ascendente de maragatos que soy, ¡no puedo ser más feliz con nuestra manta!

Poder ver escenas cotidianas de los tejedores trabajando la lana o realizando el lavado en los lavaderos es algo mágico que te transporta a otra época. Todo empieza una vez recogido el bellón (manto de lana que sale al esquilar la oveja) cuando los artesanos empiezan a separar la lana servible con la que se creará el hilo. Una vez terminado este proceso manual, se realiza el primer lavado en el que la lana reduce entorno a un 50%. De ahí pasa al cardado e hilado en el que se alinean las fibras para crear el hilo que posteriormente se tiñe. Con el hilo ya pigmentado pasa a tejeduría en donde se crea propiamente la manta. Pero ¿y los flecos?. De eso se encarga la flecadora justo antes del segundo lavado para finalmente dejarla secar al sol. ¡Ay Filomena la sudada que nos has hecho pasar! ¡Ni una manta se secaba!

Y ya por fin con las mantas secas, súper feliz porque las íbamos a recibir, me dice nuestro tejedor: “Espera, calma, que  ahora hay que pecharlas”. ¿Percharlas? ¿Y eso qué es?,  “Pues sacarle un poquito de pelo del tejido para darle ese aspecto esponjoso a la manta que tanto os gusta”. Y razón no le falta. Más gustosa y esponjosa que la nuestra no la hay.  ¡Ah, y, super importante, también es la más grande (2m x 1.40). !Nunca más un tobillo al aire!.

¿Es o no es, espectacular? Yo la mía ya la tengo preparada...

 

Apunte maragato personal: Algún día os contaré las reuniones de maragatos que se organizan en Castrillo de los Polvazares, uno de los pueblos con más encanto de España que conozco, epicentro de la maragatería, en el que nos reunimos todos los BOTAS (mi apellido maragato) que estamos repartidos por el mundo. ¡Una experiencia increíble llena de tradiciones y de respeto por las raíces!. La próxima me hago una foto vestida de maragata y os la enseño. 😊

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados